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domingo, 6 de noviembre de 2011

Acerca del despertar...


Muchos son los sucesos que emprende el hombre hacia una nueva conciencia, pero como identificar si un proceso de la mente es evolutivo o involutivo. Si bien un ser puede despertar hacia una conciencia superior desde la confusión total, también sucede que el despertar es solo un proceso de la imaginación mental y superficial. Para comprender, es necesario primero comprenderse a uno mismo. Quien es capaz de observar su sombra es capaz de comprenderse a si mismo, luego podrá comprender el resto. La popularidad de temas hace que algo o alguien por estar al corriente con cierto nivel de carisma, logra una moda. Y hoy está de moda la espiritualidad.

Mi camino personal me enfrentó hacia una conciencia, a través de la ruptura de todo aquello que me impedía ver lo que realmente son las cosas. Creía en una navidad, creía en textos antiguos sobre moral y política, creía que realmente la sociedad avanzaba y crecía armoniosamente, que las soluciones eran políticas y que yo solo no podía cambiar el mundo. Que construir grandes edificios era la expresión del esplendor de la mente humana, que el nivel de tecnología era abrumador sobre cualquier civilización que hubiera podido existir. Que día a día la sociedad evolucionaba en salud, alimentación (a través de la tecnología), que el tecnicismo incluso de la complejidad legalista y ejecutiva de un gobierno eran muestras del nivel humano evolucionado. Sin embargo, terminé vomitando todo esto, entendí que la complejidad política, solo era la suma de incongruencias inadaptadas a un espacio tiempo, que la construcción de tremendos edificios era la incapacidad total del hombre de vivir en armonía con su entorno, que el avance de la tecnología no hace mas que parcelar la conciencia integrativa y roer la voluntad de pensar y hacer las cosas, que la tecnología de los alimentos solo se encarga de tratar de acercarse a estudiar superficialmente la naturaleza, para entender como superarla, obviamente en vano. Que mientras mas avanza la sociedad, mas crece el hambre, la desigualdad, mas pierde el respeto y el compromiso por el prójimo, mientras mas avanza la salud, mas pestes hay, mas enfermos y hospitales colapsados de personas en busca de atención, que mientras mas avanza la tecnología mas dependencia existe, mientras mas se desarrolla la política, menos moral y benevolencia existen. Mientras mas crece el fenómeno de la espiritualidad, mas resentimiento y competencia se genera.

He perdido muchas veces las ganas y el empuje de lograr ver un mundo mas armonioso y amoroso. Pero ahí, me di cuenta que mi deseo de ver un mundo así, era un pensamiento egoísta propio de un hombre vulgar. Porque no podía contemplar la temporalidad del espacio y entender que mañana será el resultado de lo que se proyecte hoy. Entendí que no podía esperar de nada ni de nadie para cambiarme a mi mismo. Y cuando cambié, el mundo, al menos el que me rodeaba comenzó a cambiar. Dejé de sufrir por el hambre y la desigualdad, dejé de lamentarme por los asesinatos, pero no olvidé nunca que cada vez que respiraba, miraba, dialogaba, enseñaba o aprendía, que cualquier cosa que hiciera, mi intención debería ser la de un proyecto comprensivo y totalizador. Así logré con mi ejemplo transformar espacios sin siquiera promover palabras. Al dejar de esperar, me puse en acción y al moverme de mi vanguardismo intelectual y moralista, permití el espacio de mi ego al amor. En ese instante solo hay sentimientos, no existe fecha, lugar, ni dioses, solo existe todo en uno. Nada precisé de las connotaciones políticas, ni tecnológicas, ni moralistas, ni astronómicas. Yo era lo que Yo Soy y todo tenía su razón de ser, el hambre y la desigualdad se convirtieron en oportunidades de crecimiento en lugar de sufrir, la política paso a ser para mi el deporte de los ignorantes que creen en lo que quieren creer, las ciudades se convirtieron en cárceles donde las personas duermen despiertas y cuando sueñan, sueñan el sueño de otros. Nada es lo que era, nada fue como debía ser, pero sin embargo ahora, todo ocurría como debía ocurrir. Es el río lechoso el que de mí brotaba en todo y yo no era mas que aire difícil de respirar para los que respiran sin saber que lo hacen. Si me preguntan acerca del despertar, solo digo que está ahí y que no depende de que vayas a ningún lugar en ningún momento, porque el uso de la razón solo sirve para dejar de comprehender. Porque la razón divide y la comprehensión adhiere, conjura la simplicidad a la eternidad atemporal, todo sucede como ya sucedió, todo es como debe ser y esta es la medicina que todo lo sana, Ser lo que uno debe Ser, y así verás que ciertas enfermedades, no son enfermedades sino caminos, que la muerte es una puerta, que la vida solo es un período de actividad y que cuando naciste, ya estabas despierto. Terminé de entender, que cuando uno se disuelven con su naturaleza junto a la naturaleza del mundo, el entorno no te abandona. Es lo que vulgares me han dicho con frecuencia, vos sos un tipo con suerte. Y yo asiento y por dentro río y sigo fluyendo en las grandes agua que llevan de la vida a la muerte entre olas que nos elevan y nos bajan (ventura y desventura), en el gran mar, donde muchos se quedan en la costa, otros evalúan las mareas, otros las tormentas, otros la influencia de la luna y el sol, pero donde todos han dejado de pensar que siempre es agua en distintas formas.

miércoles, 8 de julio de 2009

Shock



Hace muchos años, los economistas "liberales" desde Adam Smith hasta Samuelson sostenían que el índice de crecimiento de la población mundial era mayor al de alimentos, ergo, las guerras, pestes (pandemia y otras), etc. Eran necesarias para compensar el fuerte crecimiento poblacional y que los recursos sean suficientes para lo que quedan. Que paradójico no!!!!

jueves, 16 de abril de 2009

De la medicina y la Sociedad

Miles de años nos han sucedido con técnicas terapéuticas determinadas a mejorar la salud, a prevenirla o devolverla. Sin embargo, el sistema de medicina actual digamos “parece” no hacer lo mismo, y digo parece porque en verdad sucede así. La medicina sobre todo la occidental, se basa en matemáticas; o sea, análisis de sangre que muestran porcentajes, índices, números que proporcionan información para establecer “parámetros normales” del organismo humano. Estadísticas sobre síntomas para determinar patologías, como también los medicamentos son calculados en miligramos, mililitros, días de la semana y cantidad de horas entre dosis. La matemática es la base de la ciencia médica hasta para diseñar y fabricar los artefactos de uso hospitalario. Pero que pasa cuando aplicamos estas leyes matemáticas a la sociedad en cuanto a sano y enfermo.

Cada año en las facultades de medicinas ingresan nuevos estudiantes, cada año se reciben mas médicos, la población también aumenta, pero no solo aumenta la cantidad de médicos, sino que también aumenta la calidad y precisión de la tecnología, como el acceso a los recursos medicinales (medicamentos, estudios de alta complejidad, internación, etc.). Ahora, como puede ser que si todo esto mejora y aumenta, cada vez haya más enfermos, más patologías y que la población sea cada vez mas enferma por consiguiente. Si aplicamos aritmética, no cerrarían las cuentas.

Esto nos tendría que poner a pensar lo siguiente. La forma en que se maneja el sistema de medicina actual, no está funcionando porque cada vez hay más enfermos en lugar de personas sanas. Si no funciona, lo que deberíamos hacer es cambiar la forma de educación, no solo de los médicos, sino también de los pacientes, deberíamos dejar de llamarlos “pacientes” y llamarlos “actuantes” para que actúen en el día a día por su salud y que no esperen a que un tercero se encargue de solucionarle sus problemas, el médico. Estoy ayudaría considerablemente, pero los médicos deberían trabajar una medicina integral, participativa y no sectorizada y especialista, donde se termina en la derivación y en la burocracia. Deberíamos tener centros integrales de salud, donde el médico, debería trabajar de forma integral, esto quiere decir: Alimentación, Actividad física, Fisiología, Patología, Psicología y Filosofía como mínimo. No olvidemos que la medicina occidental nace con Hipócrates quien fundamentó la medicina en los 4 elementos griegos, un sistema filosófico universal de estudio y aplicación, como la medicina china tiene los 5 elementos. No olvidemos que Paracelso trató de devolverle ese toque filosófico a la medicina y terminó envenenado.

Nosotros como “pacientes” que medidas tenemos en cuenta para cuidar nuestra salud, hoy por hoy el médico no trabaja en la prevención, al menos el 95% no lo hace. Entonces debemos darnos cuenta que nosotros mismos debemos ocuparnos de eso, lo que sería filosóficamente correcto. El principal camino es una alimentación sana (no se incluye que los lácteos vacunos o bovinos brinden salud, mucho menos la carne) y actividad física orientada al progreso de la mente y las funciones orgánicas, fortaleciendo no solo el cuerpo, sino también la mente.

Convertirse en el actor de nuestra salud, siendo pacientes de la enfermedad, no siendo pacientes de salud y actores de nuestra propia enfermedad.

sábado, 21 de febrero de 2009

La Moral y la Libertad

La moral es una conducta que deriva como su palabra lo indica, de las costumbres acerca de lo correcto y lo incorrecto. Por tanto establece en la mente del hombre un paralelismo de acciones buenas y malas, le ayuda a comprender como debe ser su vida, como guiarse y actuar en función de esa moral. Podríamos decir que la moral es una herramienta que dicotomiza el camino del hombre. Dado que el conjunto de acciones es uno solo, la moral lo estudia separándolo en acciones buenas y malas. Para el Tao, la moral es una estructura que condiciona al hombre a hacer algo “supuestamente” bien, sin darse cuenta que al hacer el bien, necesariamente hacemos el mal. Ergo, se rechaza la idea de Moral.

Hoy en día, entrado el 2009 la moral se ha establecido de tal manera en la conducta social que podemos identificar claramente a quienes hacen las cosas bien y mal, sin embargo esta dicotomía lo único que logra es sectorizar al hombre en su medio según su acción, de un lado los morales, del otro los inmorales y así establecemos pautas a base de moral en la separación de la sociedad, estableciendo en la conducta cultural patrones de convivencia determinados. Pero aquí el problema, no solo es el concepto, sino la estructura de la mente en las personas, que hace que uno actúe según las pautas de la moral, a hoy, no sabiendo porque hacemos ciertas cosas, o porque evitamos ciertas otras. Y la mente inquieta del ser con el tiempo se corrompe haciendo aquello que no sabe porque no tiene que hacerlo.

El ser humano debería liberarse primero de las estructuras morales, desarrollar a través de la experiencia sus propias pautas de conducta moral, solo así el hombre será libre. Hoy creemos que tenemos libertad, pero si no tenemos las comodidades de las tecnologías, la gran mayoría de la población mundial moriría de hambre y enfermedad en pocos meses. Y eso, precisamente no es libertad. La libertad debería ser establecida en términos de autonomía, tanto alimentaria, como social y por sobre todo, mental. De aquí que solo quien pueda sobrevivir en armonía con la naturaleza tendrá ese principio de libertad. Y digo principio, porque dependemos del aire que respiramos, del agua que bebemos, de la tierra que nos sostiene, del sol que calienta y fortalece las cosechas, de la luna que mantiene el eje de la tierra y la hace habitable para el ser humano. No somos independientes, y somos un eslabón de algo mucho mas grande que una moral o un territorio definido en una hoja de papel. Solo la comprensión de estos principios, puede establecer una moral armónica, donde el bien y el mal, están sujetos al sostenimiento del universo y sus leyes naturales y no al sostenimiento del ego individual que crea realidades morales que no superan las pruebas a la hora de sobrevivir.

 

martes, 3 de febrero de 2009

Temo vivir para siempre. Ésa es la única desventaja del vegetarianismo. -George Bernard Shaw (1856 - 1950)

Hace unos años opté por ser vegetariano, opción rara y dicotómica en la cultura argentina sobre todo, donde el consumo de carne es uno de los mas altos del mundo. Sin embargo, como siempre hice, opté por ir en contra de la corriente. Muchos fueron los planteos y las planificaciones que realicé con respecto a la alimentación, hoy, ya varios años después me doy cuenta de muchas cosas que no proyecté.

En primer lugar, siendo vegetariano es muy difícil sentarse a comer con un carnívoro, porque toda la cena o almuerzo están criticando, juzgando, opinando despectivamente sobre lo que un vegetariano come. Me di cuenta que es mas difícil vivir en sociedad que cambiar mi alimentación, nunca me había sentido tan juzgado y discriminado, no me imaginé nunca que iba a ser motivo de generar incomodidad en el resto de mis amigos y familiares. Como buen Artista Marcial, opté por ponerme en guardia y devolver unas cuantas piñas (energéticamente hablando) y resultó que encontré una particularidad muy interesante, el 95% de los que me preguntaban con que reemplazaba las proteínas de la carne, no saben que proteínas tiene la carne, entonces le pregunté, como podés reemplazar algo que no sabés que es! Primera piña, la otra, fue cuando me dijeron que me iba a poner anémico, entonces aposté, que sin en 1 o 2 años no me ponía anémico, todos los que estaban sentados en esa mesa se harían vegetarianos, obviamente desistieron, la otra mas cruel aún, fue plantearles que los que tenían problemas de salud eran ellos no yo, por lo tanto los que deberían revisar su alimentación eran ellos.

Pero mas importante aún consiste en comprender que significa ser vegetariano: La palabra vegetariano deriva del latín vegetus que significa “completo, sano, fresco, vivaz”, ¡y no!, comedor de vegetales. Ergo, cuando elige ser VEGETARIANO, elige ser SANO, COMPLETO, FRESCO Y VIVAZ. Ahora, para aquellos que quieren un muy buen informe para estudiar a estratos científicos, sociales, políticos, culturales, religiosos, nutritivos, etc… me escriben y les paso un mail con un archivo adjunto realizado por el Dr. Rodrigo Gonzalez Gaete (médico cirujano) con unas 100 paginas explicando “porque no comer carne”.

Namasté