
Wu Wei, no solo es una linda frase, sino una forma de acción, cuando esta misma implica con su traducción, como la “Vía de la no acción”, sin embargo esta acción o no acción, este yin yang, tiene formas de explicarse. El ser humano cuando nace, está destinado a ciertas cosas según la posición de las estrellas, la hora, el día y el año en que ha nacido. Después viene el esfuerzo y en tercer lugar el Feng Shui que es el modo en que se manifiesta el camino para que esto se realice. Aquí entra en juego el Yin Yang, todos realizamos nuestra vida de dos maneras, una racional y otra intuitiva, la primera obedece a rasgos culturales, sociales y familiares, la segunda obedece a la realización de una misión de vida. La primera, la racional obedece a la mente, la segunda al espíritu. Aquí entra el trabajo del fuego y del agua, el fuego es el espíritu, inquieto, ascendente, vivaz, que brinda luz y calor, y el otro el agua, su opuesto complementario, que es la mente, la voluntad, la herramienta que nos permite sobrevivir, el accionar moral, de las leyes jurídicas, la base que sustenta la vida.
Tener como principio el Wu Wei, es vivir con la mente calma, tranquila (cuando el agua está en reposo, se ve el fondo, la esencia de las cosas y tiene el reflejo del cielo), así el agua no apaga el fuego del espíritu y cada acción que se lleva a cabo, está libre de prejuicios morales, sociales y culturales. Las plantas crecen porque tienen que crecer, nosotros crecemos porque es la naturaleza del universo. El Wu Wei está en correspondencia con ese accionar natural. Cuando la mente perturbada por las calamidades del hombre interfiere en las decisiones, el hombre se ata a las desventuras, al sacrificio, al trabajo forzado. En cambio cuando la mente no interfiere en el camino, en la misión, todo nuestros deseos fluyen libremente y la vida se torna clara, simple y dichosa.
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